Otros escritores opinan:
El afiebrado reclamo de la nostalgia
José Lorenzo Fuentes
Cuando se menciona el tema de la literatura cubana de «adentro» y de «afuera», y de la imperiosa necesidad de derribar las barreras entre los que escriben en la Isla y fuera de ella, vale la pena de hacer un poco de historia.
En 1996, durante la semana del 29 de enero al 6 de febrero, se efectuó en Madrid, en las sedes de Casa de América y la Universidad Complutense, el evento «La Isla Entera», al que fuimos invitados varios escritores cubanos de las dos riberas, que desde años no habíamos vuelto a vernos las caras.
Auspiciado por la Secretaría de Estado para la Cooperación Internacional y para Iberoamérica, del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, el encuentro debía servir para establecer un necesario diálogo abierto. Sin embargo, aquel que fue acaso el primer intento de acercamiento, lamentablemente se frustró. De modo que desde esa fecha, debieron haberse establecido lazos de interés común, para mayor riqueza de la literatura como parte esencial de la historia.
Leonardo Padura declaró hace poco que más importante que invitar a Cuba a los escritores del exilio sería facilitar que sus libros circulen en la Isla. Opino como él. Sería el primer paso para que los que vivimos alejados de las costas cubanas, empezáramos de nuevo a ser leídos por quienes deben ser los primeros en acercarse a nuestros textos -novelas, cuentos o poemas- escritos al afiebrado reclamo de la nostalgia.