Respuestas desde “la otra orilla”

Escritores cubanos en el exilio

Otros escritores opinan:

 El desmonte del comunismo cubano

Alberto Müller

 

El debate en la UNEAC sobre intolerancias y cismas culturales en ambas orillas –la Isla y el Exilio- definitivamente fue tardío, pero no deja de tener aspectos positivos. No siempre llegar tarde a un lugar hay que definirlo como una insinuación de Satanás.

Lástima que el encuentro no se haya efectuado en Estado de SATS o en otros escenarios más relajantes y menos comprometidos con la intolerancia oficial de más de medio siglo. Pero como diría el refranero popular, ‘del lobo un pelo’.

Los regímenes totalitarios comunistas -‘dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada’- generalmente tienen un desmonte lento. Al menos así lo muestra la historia del siglo XX con la desaparición de la Unión Soviética, la caída del Muro de Berlín y el fin del comunismo en toda Europa del Este.

Y este panel de Senel, González y Padura en la UNEAC hay que verlo como parte de ese desmonte del comunismo cubano que, se va expresando en lo cultural con El hombre que amaba a los perros y en un film tan admirable y apabullante como ‘Madagascar’.

También en lo económico ese desmonte se palpa con la entrada en la escena productiva de la iniciativa privada, llamada eufemísticamente ‘cuenta propismo’; y en lo religioso, por destacar solo tres aspectos, el que la imagen mambisa de la Virgen de la Caridad haya recorrido toda Cuba recibiendo muestras multitudinarias de devoción y fe popular, en preparación a la conmemoración de los 400 años de su hallazgo en la Bahía de Nipe y a la visita de su Santidad Benedicto XVI próximamente a Cuba.

Por supuesto, que hubiese sido mejor que en el panel sobre las dos orillas en la UNEAC, hubiesen estado conjuntamente otros exponentes, como Yoani Sánchez, Antonio José Ponte, Orlando Luis Pardo, Manuel Ramy, Uva de Aragón, Dimas Castellanos y Carlos Alberto Montaner, entre otros.

Confiemos que pronto llegaremos a ese cruce dialéctico del desmonte, en donde todos puedan opinar y viajar sin cortapisas ni miedos íntimos. Entonces todos, unos y otros, de adentro y de afuera, de izquierdas y derechas, liberales, democristianos y marxistas, disfrutarán de la libertad plena.