Esa mañana quiso ver la ciudad. Necesitaba verla. Algo dentro de él le pedía a gritos que mirara la ciudad, que descubriera que vivía en una ciudad hermosa, única, que desde que surgió sobre aquellas colinas bajas donde hoy se yerguen los castillos para mirar al mar, sobre aquellas tierras pantanosas donde hoy serpea el Malecón, fue un sitio que todo el mundo miraba con los ojos del asombro, de la admiración e, incluso, de la envidia. Porque es jodidamente cierto que a pesar de que camina cada día por sus calles, que flanquea los escombros de los viejos edificios en ruina o las basuras que crecen en cualquier sitio como la yerba mala en la más fertil de las tierras; a pesar de que lleva años rescatando las imágenes que sabe guardadas allí, en ese rincón del cerebro donde esconde las cosas agradables, imprescindibles; y a pesar de que puede describir, como si inventara una Guía Turística para el Olfato, hasta el olor de cada esquina, cada barrio, cada parque, empezando por esa mezcla de salitre y polvo húmedo que flota en las mañanas sobre La Habana, se ha repetido hoy que la costumbre ha matado el encanto o que, como sabe que es una ciudad que siempre será suya, ha dejado de mirarla con los ojos de la ilusión.
¿Por qué la fotografía?
Porque me parece una de las artes que mejor refleja a la vida y, arte al fin, permite recrearla, darle otros tintes, otras formas y manipulaciones. Como testimonio gráfico del tiempo, me parece hasta superior al cine. Y porque a casi todo el mundo le gusta tomarse una foto y tenerla de recuerdo, un recuerdo de un momento de la vida.
¿Cuándo comenzaste a hacer fotos?
Profesionalmente hace unos 6 años, cuando tuve mi primera cámara digital, regalo de mi hijo mayor que vive en Houston, Texas. Y como todo buen aficionado, empecé de muy joven, con una camarita rusa y película alemana.
¿Prefieres algún tipo de fotografía específica?
Especifica no, pero me dejo sorprender por la calidad de muchas de ellas, no importa lo que reflejen. A veces valoro mucho las zonas de luces, los contrastes, los claroscuros…Otras veces admiro el ojo clínico que supo captar la foto en su justo momento y perpetuó un hecho para toda la vida. Pero sobre todo, me gusta la foto que refleje el alma de las cosas y de su creador.
¿Qué pretendes con tus fotos?
Primero, que sean buenas en su composición y calidad de imagen. Y seguido a ello (porque lo primero es una regla de oro y una exigencia mía) que muestren a mi país y a la gente que somos. No soy amante de la “bad picture” que prefieren otros autores. Cuba es bella y esa belleza es la que me interesa mostrar.
¿Tienes algún color favorito?
El azul y después el verde y el carmelita. Pero me gustan otros colores verlos en otras personas. Incluso amo otro color que no son los básicos, es un color que tiene Cuba, el color que dan algunos horarios. Tal vez tendrías que ser fotógrafo o amar la fotografía para entenderlo, porque a veces hay buena luz pero no hay buen color y viceversa. Ese del que te hablo no tiene nada que ver ni con el azul, el verde ni el carmelita.
¿Admiras a algún fotógrafo cubano o extranjero?
De Cuba, como yo les digo: A los Beatles de «la Fotografía Cubana» Korda, Corrales, Liborio y Salas. De afuera, antes me fascinaba mucho el brasilero Sebastián Salgado. Ahora hay un montón de talentos.
¿Sientes influencia de alguno en particular?
No, porque yo veo mucha fotografía de todo tipo y me gusta todo lo bueno que haga cualquiera. Incluso, yo tengo mucha influencia (porque me gusta desde niño) de la fotografía del Cine, los planos, los close up, la facilidad que da la cámara en movimiento. Esa es mi real influencia. No un nombre en específico. Crear un estilo “propio” en Fotografía no lo logra cualquiera. A veces un fotógrafo trasciende por una sola foto y otros por toda su obra.
¿Te gusta el desnudo artístico?
Por supuesto, a casi todos los fotógrafos, pero la palabra lo dice: “artístico”. No te debes confundir y pasarte a lo obsceno y mucho menos a lo Porno. El cuerpo es una creación de Dios y como tal, tiene una belleza y encanto particular. Sus ángulos y morfología que juegan muy bien con la geografía y la geometría en sí, más el toque de creación que tengas, hacen del desnudo esa categoría de “artístico”. Muchas veces es mejor la “insinuación” que la visualidad completa de las partes privadas.
¿Cuál es la foto que te gustaría hacer y no has logrado?
Esas que he visto por ahí y me gustan tanto, pero que ya otros la hicieron. Ir luego y pararme a hacer la misma toma, no tiene nada de original y gracioso, aunque, como la vida es movimiento, puede ser que el día que me toque, haya algún elemento novedoso que otro fotógrafo no vio o que no estuvo antes. La fotografía, aparte de tantas cosas, es también “un misterio”. Y a mí me gusta sentirme seducido por ese misterio. Por eso no pienso en “una foto especifica”. Ya se sabe que muchas veces ella está esperando que seas tú quien la veas, entonces, como una buena y dulce mujer, se deja atrapar.









































