Al narrador ecuatoriano Javier Vásconez (Quito, 1946), el creador de una vigorosa ciudad literaria, imaginada y revisitada una vez y otra más en una tan compleja como delicada obra narrativa, se le dedicaba en el año 2002 el volumen El exilio interminable: Vásconez ante la crítica. Contenía una lograda suma de ensayos con la que se cumplía mucho más que la admiración que el narrador despierta en su país. Aquel libro significaba una contribución a la lectura de una obra particularmente singular en el panorama latinoamericano, también en el hispánico. Ampliamente difundida tanto en América como en Europa, era presentada en aquel volumen de crítica como una literatura no sólo equiparable a la de los grandes maestros sudamericanos sino renovadora de las ricas tradiciones tanto norteamericana como europea.
Cinco años después de aquel volumen de estudios críticos, aparece, en el mes de abril de 2007, editado por Taurus este libro Apuesta: Los juegos de Vásconez. Recoge una cabal suma de estudios compilados por Francisco Estrella.
Más allá de la admiración que suscita una prosa dibujadora de largos y asombrosos insomnios, más allá de la alabanza nacida del respeto por un hombre que decidió dedicarse entera, definitiva y radicalmente a la literatura («En todo novelista —ha confesado Javier Vásconez en alguna ocasión— hay un salvaje o un bárbaro que se encuentra enfrentado a la sociedad»), más allá de una ligera e imprevista muestra dispensadora de rápidos análisis o descuidadas valoraciones, de eventuales observaciones o inopinados exámenes, Apuesta: Los juegos de Vásconez supone una cabal —aunque, desde luego, no definitiva— puesta al día de cuantas opiniones han nacido tras las lecturas de la obra de este narrador. Francisco Estrella ha reunido lectores ecuatorianos, argentinos, mexicanos, cubanos, colombianos y españoles y ha dividido el libro en cuatro secciones. La primera aborda la obra cuentística. La segunda se detiene en las dos grandes novelas de Javier Vásconez (El viajero de Praga y La sombra del apostador). La tercera entrega análisis sobre su última novela, El retorno de las moscas. La cuarta parte ofrece una mirada panorámica, una visión de conjunto sobre la totalidad de la obra literaria que, ya puede decirse sin ambages, significa para Ecuador la entrega al ámbito internacional de un gran narrador.
Ciudad lejana (1982), su primer libro de cuentos, se adscribía a lo que pudiera llamarse una poética del mal, que tal vez llegara con El secreto (1996) a su más alta cota. Entre ambos libros aparecieron El hombre de la mirada oblicua (1989) y Café Concert (1994). Les seguían Un extraño en el puerto (1998), Thecla teresina (2003) e Invitados de honor (2004). Y las novelas El viajero de Praga (1996) —una suerte de obra maestra en opinión de Rafael Conte—, La sombra del apostador (1999) y, finalmente, El retorno de las moscas. ( 2005).