La infancia, esa etapa idílica que casi siempre intuimos como una época de gran felicidad de la que somos despojados al crecer, no se muestra de esa forma en la novela La piel del miedo, del escritor ecuatoriano Javier Vásconez. El autor quiteño, finalista del Premio Rómulo Gallegos, retrata en su reciente libro esa otra faceta de la niñez y también del proceso de hacerse adulto, dos instancias que pueden estar acompañadas del miedo, de la inseguridad y de la soledad
La obra, editada en España por la editorial Viento del Sur y en Ecuador por Seix Barral, tiene como protagonista a un hombre que repasa de alguna forma la vida familiar, su entorno y su propia vida, señalada por la epilepsia, una enfermedad que lo llena de temor, pero con la que aprende a coexistir, y por la ausencia de su padre, figura que representa para él todo un enigma. Unos le dicen que su progenitor, un periodista que trabajaba en un periódico, es un perseguido político y está en el exilio, lejos de casa y de la familia Otros, que es un contrabandista.
La historia propuesta por Vásconez transcurre en una ciudad que no se nombra, pero se intuye: Quito, en un clima político que no se desarrolla en la trama, pero que se colige es el ecuatoriano de la segunda mitad del siglo XX.
El protagonista queda marcado, desde pequeño, por unos instantes de violencia que propicia su padre en el entorno familiar y a partir de entonces no solo se le desencadena la epilepsia, sino que se vuelve receloso. «El miedo nunca se disipa cuando se instala en uno, es como el frío en los huesos de los viejos», dice este hombre, que crece en medio de una madre que lucha por sostener la casa, de su hermana, a la que intuye como una amiga, una cómplice y a veces como una enemiga; de los inquilinos que se instalan en su vivienda, y de un amigo que parece con más mundo que él, que le enseña a explorar la vida y por el cual siente admiración, simpatía, envidia.
La amistad, las traiciones, las rupturas son también temas que están presentes en esta obra, de 250 páginas. «La traición existe solo cuando hay amistad o amor, nunca florece o retoña en la indiferencia», se dice en la novela. Una amistad traicionada es la que vive el protagonista y, asimismo, el padre del protagonista, como una hipótesis de que casi toda relación, por más sólida que parezca, está condenada en cualquier instante a resquebrajarse, «pues uno siempre traiciona lo que más ama», según se afirma en una de las páginas.
En esta novela, Vásconez reúne también a varios de los personajes de sus otras obras, lo cual confirma al autor ecuatoriano como un narrador que ha logrado edificar un propio y sólido mundo de ficción.