La piel del miedo

Sobre la novela homónima

Por Enrique Santos Molano

Miedo es la «perturbación angustiosa del ánimo por un riesgo o daño real o imaginario», según lo define el Diccionario de la Real Academia. Dentro de esa definición, el escritor ecuatoriano Javier Vásconez desenvuelve la trama de su inquietante novela La piel del miedo (Seix Barral). El miedo es el personaje surrealista que se incrusta en la piel de Jorge, el protagonista que cuenta su propia historia, alimentada por el miedo desde el momento en que, siendo muy niño, lo despierta a la medianoche el ruido de unos disparos en el corredor de su casa.

«Me preguntaba quién había disparado en medio de la noche y había hecho añicos el delicado cristal de mis sueños». Los disparos los había hecho su padre, un periodista de la oposición a quien se le corrió la teja cuando los esbirros del gobierno, al que criticaba sin cuartel, le ajustaron una paliza para enseñarle a tener buenos modales; pero el desquiciamiento del padre de Jorge no ocurre tanto por la golpiza, que lo deja maltrecho del cuerpo, sino por la actitud del director del periódico, que comienza a censurar sus escritos y a pedirle que modere su tono crítico con el señor presidente, y que le suspende la columna ante la negativa de Rogelio Villamar (el padre de Jorge) a suavizarse, arbitrariedad que lo deja maltrecho del alma.

Rogelio se transforma en un hombre irascible, violento y en apariencia mentalmente enfermo. El efecto sobre su hijo es demoledor, tanto, que el muchacho sufre de repente ataques de epilepsia. El padre termina por abandonar a su mujer y a sus dos hijos (Jorge y Adela) y desaparece. En el curso de muchos años, Jorge vive atenaceado por la incertidumbre de no saber si la desaparición de su padre fue voluntaria o forzada. En su obsesión de averiguarlo, emprende una búsqueda desesperada de su progenitor.

«Durante mucho tiempo lo imaginé en los lugares más inverosímiles, lo vi imponiendo su criterio sobre mí y lo sentía llegar sin anunciarse hasta los dominios de mi soledad cuando menos lo esperaba. Cada vez que Adela lo mencionaba a la hora del almuerzo, mi madre hacía sonar el cuchillo contra el borde de su plato. Su ausencia era recordada como una corriente de aire gélido que parecía haber atravesado nuestras vidas».

La piel del miedo es un ‘thriller’ político. Javier Vásconez, que ha probado ya su destreza narrativa con El viajero de Praga‘(cuyo personaje, el doctor Josef Kronz, reaparece), mezcla el suspense en episodios hábilmente contrapuestos, con una descripción sin ambages del ambiente corrupto, corruptísimo, que rodea los círculos del poder y que rueda como un río de lava sobre el cuerpo social del país.

Ese miedo que se apodera del narrador, y que le genera ataques más o menos frecuentes de epilepsia, es el miedo con que el poder corrupto ha cubierto a la sociedad como una piel de zapa. Vásconez, a semejanza de Balzac, utiliza sus personajes y sus circunstancias para mostrar las distintas fases de un conglomerado de seres humanos poseídos por el miedo, que viven bajo el signo del miedo y a los que el terror infundido por el poder abusivo de unos cuantos facinerosos que todo lo controlan ha convertido en una sociedad epiléptica, que no se atreve a confesar su miedo y que, incapaz de luchar contra sus males, prefiere familiarizarse con el horror.