Javier Vásconez y la memoria

Sobre sus novelas

Por Victor Ivanovici
Universidad de Salónica. Grecia

En Jardín Capelo, como en casi todas sus obras anteriores, Javier Vásconez entabla un diálogo tenaz, casi obsesivo, con la Memoria. Porque, en su concepto, es ésta la quintaesencia del arte de novelar, la carne y la sangre del relato (y sin ella el cuerpo novelesco se deshace en inocuas secuencias de instantáneas).

No es, pues, de extrañarse que el autor extraiga la materia temática de su nuevo libro precisamente de las inagotables canteras de la Memoria,  y que además la ordene según los dos grandes ejes de la misma, el espacial y el temporal.

En la primera dimensión la Memoria significa una dialéctica de la cercanía/lejanía, donde memorias ajenas y extrañas vienen a interactuar con las propias y familiares. Tal como en El viajero de Praga – y demás relatos alrededor del doctor Kronz – la presencia del enigmático prófugo, con sus remembranzas centroeuropeas, agrega profundidad al horizonte mental del espacio de elección que lo acoge, igualmente en Jardín Capelo, la llegada del jardinero catalán Jordi Sorella enriquece el frío páramo andino con cálidos destellos mediterráneos.

En la dimensión temporal la Memoria pone en comunicación el mito con la historia y viceversa, en el marco de un proceso de nuevo interactivo, que involucra dos grandes temas, el jardín y la decadencia. El primero se adscribe de plano a la temporalidad mítica, pues todo jardín es, simbólicamente, el del Edén, pero las más veces un Edén perdido. La decadencia, en cambio, es tiempo biológico (‘decadencia de una familia’) y sobre todo sociohistórico (‘decadencia de la clase aristocrática’). Por otro lado, el recuerdo del Edén convierte la decadencia en caída. Para un imaginario profundo y transindividual, el hombre, expulsado del Paraíso, es un ser de-caído, por haber caído en la Historia.

Javier Vásconez, quien supo traducir la ancestral metáfora en lenguaje narrativo, eso es hacer de la memoria relato, se ha ganado su merecido lugar dentro del paradigma de los poetas de la decadencia, entre los cuales sólo quisiera citar a Xavier Villalonga, tocayo mallorquín del autor quiteño, quien, con su la magnífico Bearn  (libro lastimosamente poco conocida en castellano), se anticipa en varios lustros al famoso Gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa.

 

Victor Ivanovici

Universidad de Salónica

Grecia