El retorno de las moscas

Sobre la novela homónima

Por Eduardo Becerra
Universidad Autónoma de Madrid

Javier Vásconez tituló su libro anterior a éste Invitados de honor; con dicho título, convertía los cuentos del volumen en un hogar acogedor que abría sus puertas, sus páginas, a una serie de ilustres huéspedes ¾Colette, Kafka, Nabokov, Conrad y Faulkner¾ que marcaron su vida de  escritor; en un intento, según sus propias palabras, de combinar “el universo literario de otros escritores con ciertos matices del mío”. Este proyecto continúa, con mayor ambición si cabe, en su más reciente novela: El retorno de las moscas.

Indudablemente, y Vásconez lo ha repetido con frecuencia, en toda obra se encuentran, más o menos latentes, las lecturas anteriores de su autor. No obstante, soy de los que piensan que convertir una ficción en homenaje explícito a otro escritor supone un desafío nada cómodo, que ganará además en complejidad y riesgo dependiendo del rango del homenajeado. Escoger a John Le Carré y a su ya arquetípico espía George Smiley desde luego no es la elección más fácil.

En El retorno de las moscas encontramos a un Smiley crepuscular, ya retirado y asediado por los recuerdos dolorosos de su vida conyugal «su mujer, Ann, le abandonó ya hace tiempo». Además, el fantasma de Karla también se hará presente una vez que decida aceptar volver al trabajo; es decir, Vásconez recupera las figuras clave del universo de Le Carré, y aun así, nos ofrece una historia absolutamente personal al insertar sin brusquedades motivos omnipresentes en su literatura.

Vásconez se revela así, con esta novela, como un extraordinario equilibrista capaz de sostenerse con firmeza en un delgado alambre narrativo. Acoge con delicadeza y sabiduría un universo literario ajeno para invitarnos a entrar y recorrer sus escenarios preferidos: la ciudad ¾en la novela una ciudad de los Andes pero que podría ubicarse en cualquier parte¾ como espacio inhóspito y la soledad y el desamparo como estados de ánimo ineludibles en vidas que han jugado ya todas sus cartas. Javier Vásconez vuelve con esta novela a romper los tópicos fundamentales que solemos asociar a la tradición literaria de su país e insiste en redescubrirnos cómo la literatura asumida como desafío y riesgo carece de fronteras y constituye por tanto una patria universal abierta a todos aquellos que quieran habitarla.